Cádiz es una de las ciudades más antiguas de Occidente. Fundada por los fenicios hace más de 3.000 años, conserva restos arqueológicos, barrios de trazado medieval, fortificaciones junto al mar y playas urbanas que son punto de encuentro diario para sus habitantes. Un fin de semana largo, o tres días completos, permiten recorrer lo esencial: su historia y cultura local.
La primera parada recomendable es el Mercado Central de Abastos, en funcionamiento desde 1838. Allí se pueden encontrar pescados recién llegados de la bahía, productos locales y un espacio gastronómico donde se sirven tapas como cazón en adobo o tortillitas de camarones. Este es un buen lugar para empezar a probar la cocina gaditana.
Muy cerca está la Plaza de las Flores, conocida por sus puestos de venta de ramos y por el ambiente de bares y terrazas. Desde allí se llega en pocos minutos a la Catedral de Cádiz, construida entre los siglos XVIII y XIX en estilos barroco y neoclásico. Subir a la Torre del Reloj permite observar toda la ciudad rodeada de mar.

El paseo continúa por el Barrio del Pópulo, el más antiguo. En sus calles se conservan arcos medievales y se encuentran dos visitas destacadas: el Teatro Romano, descubierto en 1980, y el Yacimiento Arqueológico Gadir, que muestra restos fenicios de más de 2 500 años de antigüedad.


Durante la tarde y la noche donde más ambiente se puede encontrar es en el barrio de La Viña, tradicionalmente marinero y hoy punto de encuentro en Carnaval. Aquí se concentran tabernas como el Tío de la Tiza, donde se sirven chicharrones, queso payoyo o vino de la tierra en un ambiente de lo más acogedor.


El segundo día puede dedicarse al mar. Cádiz cuenta con un largo paseo marítimo que invita a recorrer a primera hora de la mañana. La playa de la Caleta, situada entre los castillos de San Sebastián y Santa Catalina, es un símbolo de la ciudad. Desde su orilla se pueden observar unas puestas de sol únicas.

Desde La Caleta se puede acceder al Castillo de San Sebastián, unido a tierra por un espigón, fue en su origen una fortaleza defensiva y hoy se utiliza para eventos culturales. Al otro lado, el Castillo de Santa Catalina, de planta estrellada, acoge exposiciones temporales y conciertos.


Tras el recorrido junto al mar, el Parque Genovés ofrece un espacio verde con árboles centenarios, un lago con cascada artificial y jardines diseñados en el siglo XIX. Muy cerca se encuentra el Gran Teatro Falla, de estilo neo-mudéjar, sede principal de los concursos de agrupaciones del Carnaval de Cádiz y otro de los símbolos de la ciudad.


La tarde puede completarse con un paseo por la Alameda Apodaca, con vistas a la bahía, o por el Baluarte de la Candelaria, fortificación del siglo XVII que actualmente se utiliza como espacio cultural. Esta es una de las vistas más emblemáticas que deja Cádiz, el mar se funde con el horizonte dejando una bonita paleta de colores azules.

El tercer y último día en Cádiz puede comenzar en la Torre Tavira, torre vigía del siglo XVIII desde donde se vigilaba la llegada de barcos comerciales. Actualmente, ofrece una cámara oscura que proyecta vistas en tiempo real de la ciudad y un mirador con una panorámica de 360 grados.
Después, el Campo del Sur, conocido como el malecón gaditano, permite un paseo junto al mar con la Catedral al fondo. La avenida recuerda por su trazado al malecón de La Habana, razón por la que a menudo se habla de Cádiz como ‘la Tacita de Plata’ o ‘la Habana chica’.

En clave histórica, el Museo de las Cortes de Cádiz conserva la maqueta de la ciudad realizada en 1777 y documentos vinculados a la Constitución de 1812, conocida como ‘La Pepa’. Otra opción es visitar el Museo de Cádiz, con secciones de arqueología, bellas artes y etnografía.


El itinerario puede concluir en la Plaza de San Juan de Dios, donde se encuentra el actual Ayuntamiento de Cádiz y que siempre está animada por terrazas, o en la Plaza de Mina, rodeada de palacetes del siglo XIX. Y para despedir el viaje, el barrio de Santa María, donde se concentran peñas y tablaos flamencos, como Pay Pay o La Cava, en los que se programan espectáculos en directo.
Cádiz es un destino perfecto para cualquier época del año. Su suave temperatura permite poder viajar tanto en otoño como en invierno o primavera. Además, en verano también es ideal ya que es una ciudad que combina a la perfección la oferta cultural con la posibilidad de disfrutar de la playa. En tres días se puede trazar un recorrido completo que une historia, gastronomía y mar.